{"id":18708,"date":"2018-04-13T06:38:31","date_gmt":"2018-04-13T09:38:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/?p=18708"},"modified":"2018-03-13T13:08:19","modified_gmt":"2018-03-13T16:08:19","slug":"se-calcula-que-cada-ano-enferman-de-melioidosis-unas-165-000-personas-de-las-cuales-mueren-89-000","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infobioquimica.com\/new\/2018\/04\/13\/se-calcula-que-cada-ano-enferman-de-melioidosis-unas-165-000-personas-de-las-cuales-mueren-89-000\/","title":{"rendered":"Se calcula que cada a\u00f1o enferman de melioidosis unas 165.000 personas, de las cuales mueren 89.000"},"content":{"rendered":"<p>Prasart Songsorn se levantaba cada ma\u00f1ana antes del amanecer para dirigirse a los campos antes de que el sol tropical y la opresiva humedad le impidiesen trabajar. Pas\u00f3 sus 56 a\u00f1os en la peque\u00f1a plantaci\u00f3n de arroz de su familia en el norte de Tailandia, trabajando descalzo en el barro tibio. Las botas aumentaban el calor y la humedad, y Songsorn no quer\u00eda comprar algo que solo le servir\u00eda para sufrir m\u00e1s.<\/p>\n<p>Aunque a mediados de su cuarta d\u00e9cada de vida le diagnosticaron diabetes, Prasart ten\u00eda un aspecto sano y no falt\u00f3 ni un solo d\u00eda al trabajo. Por eso, cuando, a principios de junio de 2017, empez\u00f3 a tener dificultades para respirar y fiebre alta, intent\u00f3 aguantar. Cuando ya no pudo, viaj\u00f3 unos cuantos kil\u00f3metros hasta el hospital p\u00fablico de la zona, donde le diagnosticaron una dolencia renal debida a que nunca se hab\u00eda tratado la diabetes. Para entonces estaba tan enfermo que los m\u00e9dicos lo trasladaron al hospital Sunpasitthiprasong de la ciudad de Ubon Ratchathani, a unas dos horas de camino.<\/p>\n<p>Su hermana peque\u00f1a, Aroon, no se fiaba del diagn\u00f3stico. \u201cSi no puedes respirar, \u00bfc\u00f3mo vas a tener un problema en los ri\u00f1ones?\u201d, pens\u00f3, pero se imagin\u00f3 que los m\u00e9dicos de la ciudad, que ten\u00edan m\u00e1s experiencia, no tardar\u00edan en averiguar qu\u00e9 era lo que no funcionaba. No fue as\u00ed. Durante una semana, Prasart sufri\u00f3 sin saber realmente qu\u00e9 le pasaba. Hasta que su hermano muri\u00f3, Aroon no se enter\u00f3 de que lo que ten\u00eda era una infecci\u00f3n llamada melioidosis. Aunque es una de las principales causas de la neumon\u00eda en esta zona de Tailandia, especialmente en la \u00e9poca de lluvias, la enfermedad sigue siendo un misterio<br \/>\npara la mayor\u00eda de la gente.<\/p>\n<p>\u201cNunca hab\u00edamos o\u00eddo hablar de la melioidosis\u201d, dec\u00eda Sompurn, hermano de Prasart. \u201cCuando muri\u00f3, nos dieron un folleto que explicaba que la enfermedad ven\u00eda del suelo y la manera de protegerte\u201d.<\/p>\n<h4>Enfermedades desatendidas<\/h4>\n<p>Direk Limmathurotsakul encuentra que, desde que empez\u00f3 a estudiar la melioidosis en la Unidad de Investigaci\u00f3n de Medicina Tropical Mahidol-Oxford (MORU) de Bangkok, en 2002, el reconocimiento oficial de la dolencia sigue siendo igual de escaso. \u201cLa desatenci\u00f3n a la melioidosis es tal que la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud ni siquiera la incluye en su lista de enfermedades desatendidas\u201d, declaraba en el congreso sobre bioamenazas que se celebr\u00f3 en Washington en 2017.<\/p>\n<p>La melioidosis es una infecci\u00f3n bacteriana que puede provocar una serie de s\u00edntomas que incluyen fiebre, dolor muscular, abscesos y tos, lo cual ha llevado a los investigadores a darle el nombre de \u201cla gran imitadora\u201d. Es dif\u00edcil de diagnosticar, y para ello es necesario un proceso cualificado que puede llevar m\u00e1s de una semana, un tiempo del que los pacientes como Prasart a menudo no disponen.<\/p>\n<p>Este hecho, unido al desconocimiento generalizado, ha tenido como consecuencia que nadie supiese cu\u00e1ntos casos de melioidosis hab\u00eda en Tailandia o en cualquier otro pa\u00eds del mundo. Limmathurotsakul se puso como meta en su vida cambiar esta situaci\u00f3n y conseguir que la dolencia fuese reconocida como una de las enfermedades tropicales desatendidas m\u00e1s importantes del mundo.<\/p>\n<p>Su mayor batalla ha resultado ser la que libra no contra la enfermedad, sino contra un enemigo mucho m\u00e1s formidable: la pasividad y la indiferencia de las burocracias gubernamentales. Limmathurotsakul sab\u00eda que la melioidosis era un gran problema; la pregunta era si conseguir\u00eda que alguien le prestase atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1910, el m\u00e9dico brit\u00e1nico Alfred Whitmore y el asistente quir\u00fargico C.S. Krishnaswami observaron una terrible tendencia entre los pacientes del hospital general de Yang\u00f4n, en Birmania (la actual Myanmar). A la cl\u00ednica aflu\u00edan sin cesar hombres j\u00f3venes, muertos o a punto de morir, con fiebre alt\u00edsima, malnutrici\u00f3n y marcas de haberse inyectado opio. Al principio, Whitmore sospech\u00f3 que la droga era la causa de su enfermedad, pero la rapidez de su deterioro y la localizaci\u00f3n de los abscesos lejos de los puntos de punci\u00f3n hicieron que lo reconsiderase.<\/p>\n<p>Cuando \u00e9l y su colaborador cultivaron bacterias tomadas de las erupciones, descubrieron que \u201clos cultivos tanto de los pulmones como del bazo produc\u00edan un crecimiento exuberante en cultivo puro del bacilo objeto de estudio\u201d. Llamaron a la bacteria <em>Bacillus pseudomallei<\/em>, pero, sin antibi\u00f3ticos, hab\u00eda poco que hacer por esos pacientes malnutridos, d\u00e9biles y vulnerables.<\/p>\n<p>En los 80 a\u00f1os transcurridos entre el descubrimiento de Whitmore y Krishnaswami y la licenciatura de Limmathurotsakul de la facultad de Medicina ha habido pocos cambios. La enfermedad recibi\u00f3 el nombre oficial de melioidosis en 1932, y los cient\u00edficos descubrieron la presencia de la bacteria (rebautizada <em>Burkholderia pseudomallei<\/em> en 1992) en los suelos y el agua de todo el Sudeste Asi\u00e1tico, aunque la enfermedad se localizaba principalmente en Tailandia, Myanmar, Camboya y Laos.<\/p>\n<h4>Alta mortalidad<\/h4>\n<p>Aprender a tratar la melioidosis fue la prueba de fuego. Limmathurotsakul hab\u00eda le\u00eddo al respecto en los libros de texto, pero nunca hab\u00eda tratado a un paciente hasta que lleg\u00f3 al hospital Sunpasitthiprasong de Ubon Ratchathani. Aunque ya ten\u00eda antibi\u00f3ticos a su disposici\u00f3n, pocos resultaban eficaces contra la enfermedad. Adem\u00e1s, para cuando los pacientes llegaban a la cl\u00ednica, algunos de ellos estaban demasiado enfermos para que los antibi\u00f3ticos sirviesen de algo. \u201cAlrededor de la mitad de los pacientes a los que trat\u00e9 murieron. Era como lanzar una moneda al aire\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Durante la estaci\u00f3n de lluvias, entre julio y octubre, los aguaceros torrenciales \u201clevantan\u201d la bacteria que vive en el agua y el suelo. Los cient\u00edficos no conocen a\u00fan con exactitud la causa. Una hip\u00f3tesis es que la lluvia la deje en suspensi\u00f3n en al aire, de donde luego es inhalada. Esta es tambi\u00e9n la estaci\u00f3n en la que los arroceros como los Songsorn pasan largas jornadas en los campos, con sus extremidades desnudas sumergidas en la tierra y el agua cargadas de <em>B. pseudomallei<\/em>. El resultado es que los casos se disparan y desbordan los pabellones del Ubon Ratchathani especializados en la dolencia.<\/p>\n<p>Durante su primera estaci\u00f3n de lluvias, los d\u00edas de Limmathurotsakul en el sofocante pabell\u00f3n de melioidosis tomaron la forma de una desalentadora rutina. \u201cTe dabas una vuelta por la planta y no ve\u00edas m\u00e1s que melioidosis. Cada dos o tres d\u00edas mor\u00eda alguien\u201d, cuenta. Nuevos pacientes reemplazaban r\u00e1pidamente a los que no sobreviv\u00edan.<\/p>\n<p>Ese a\u00f1o, m\u00e1s de 100 personas murieron de melioidosis solo en Sunpasitthiprasong. A pesar de la monoton\u00eda del trabajo, Limmathurotsakul sab\u00eda que los enfermos a su cuidado ten\u00edan una importante ventaja sobre la mayor\u00eda de los dem\u00e1s infectados por la enfermedad, porque hab\u00edan acudido a un hospital que pod\u00eda diagnosticarlos y tratarlos.<\/p>\n<p>La variedad de s\u00edntomas de la enfermedad hace que sea dif\u00edcil diagnosticarla. La misma bacteria puede provocar neumon\u00eda a una persona, septicemia a otra, y un absceso en el codo a una tercera. En un peque\u00f1o estudio realizado en un hospital, m\u00e1s de la mitad de los ni\u00f1os con melioidosis hab\u00eda llegado con infecciones locales, a menudo en las gl\u00e1ndulas par\u00f3tidas, mientras que en Australia, donde la melioidosis suele aparecer en las zonas aisladas del Northern Territory, los hombres mayores tienen una probabilidad desproporcionada de que les salgan abscesos en la pr\u00f3stata.<\/p>\n<p>Igual que en \u00e9poca de Whitmore, para diagnosticar la melioidosis hay que hacer cultivos de bacterias procedentes de los abscesos, la orina, los esputos, la sangre y cualquier otro fluido en el que el m\u00e9dico considere que se puede encontrar la enfermedad, explica Vanaporn Wuthiekanun, una microbi\u00f3loga de voz suave que forma parte del MORU y que ha trabajado con melioidosis en Sunpasitthiprasong durante m\u00e1s de 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEs f\u00e1cil si tienes experiencia, pero para quien no tiene mucha, es complicado\u201d, afirma. Tambi\u00e9n es largo y, como en el caso de la familia de Prasart Songsorn, mucha gente no sabe qu\u00e9 ha contra\u00eddo su familiar hasta que muere, si es que llegan a descubrirlo alguna vez.<\/p>\n<p>Incluso si se diagnostica a tiempo, la melioidosis es dif\u00edcil de tratar. La membrana exterior cerosa de la bacteria la hace resistente a la mayor\u00eda de los antibi\u00f3ticos. F\u00e1rmacos como la gentamicina, empleada para tratar la neumon\u00eda y la septicemia, no funcionan con la melioidosis. El tratamiento de la enfermedad exige m\u00e1s bien dos o tres semanas de administraci\u00f3n intravenosa de ceftazidima en el hospital, seguida de tres a cinco meses de antibi\u00f3ticos orales como paciente ambulatorio.<\/p>\n<p>\u201cCuanto antes comience el tratamiento, mejor\u201d, afirma Wuthiekanun, pero ni siquiera el tratamiento precoz supone una garant\u00eda. Las tasas de mortalidad de la melioidosis en Tailandia ascend\u00edan a 50% cuando Limmathurotsakul comenz\u00f3 su estudio, y no han mejorado mucho desde entonces. En el norte de Australia, fallecen al menos entre 10 y 20% de los pacientes.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el baremo de la mayor\u00eda de las enfermedades infecciosas, explica el infect\u00f3logo australiano Patrick Harris, es un porcentaje astron\u00f3mico. Comp\u00e1renlo con otras enfermedades tropicales desatendidas y m\u00e1s conocidas: la malaria (tasa de mortalidad de 0,2%), el dengue (1%, m\u00e1s elevado en los casos graves), enfermedad de Chagas (menos de 5%) y leptospirosis (5-15%).<\/p>\n<p>\u201cA escala mundial, la carga de mortalidad sigue siendo muy elevada, probablemente porque las personas acuden tarde al m\u00e9dico. No pueden llegar con rapidez al hospital. A menudo est\u00e1 m\u00e1s extendida en comunidades pobres, entre campesinos, personas que tal vez vivan muy alejadas de una gran ciudad o de un hospital importante. Hay muchos factores sociales m\u00e1s\u201d, remacha Harris.<\/p>\n<p>Limmathurotsakul sab\u00eda que el desfile de pacientes que pasaba por su sala de melioidosis no pod\u00eda ser m\u00e1s que una peque\u00f1a fracci\u00f3n de la carga total de melioidosis del pa\u00eds. Muchos pacientes mor\u00edan antes de poder llegar al hospital; otros ped\u00edan ayuda a una mezcolanza de proveedores de salud comunitarios, que les recetaban de todo, desde penicilina hasta remedios de hierbas o masajes. Tailandia, comprendi\u00f3, ten\u00eda un importante problema de melioidosis. Si \u00e9l ve\u00eda 100 muertes por esta enfermedad en un \u00fanico hospital solo durante la estaci\u00f3n de lluvias, deb\u00edan de estar muriendo anualmente decenas de miles de personas.<\/p>\n<h4>Falta de informaci\u00f3n<\/h4>\n<p>Pero desde 1947, cuando Tailandia public\u00f3 su primer caso de melioidosis, la cifra oficial anual es diminuta; incluso a mediados de la d\u00e9cada de 2000, se declaraba aproximadamente un caso cada 100.000 habitantes. Laos no docu-ent\u00f3 los casos de melioidosis hasta 1999. Los \u00fanicos casos conocidos de Birmania\/Myanmar desde 1945 corresponden a viajeros. La falta de datos creaba un problema circular: los organismos de financiaci\u00f3n no daban dinero para investigar una enfermedad que no parec\u00eda presente, pero si no dispon\u00eda de fondos, Limmathurotsakul no pod\u00eda obtener datos para demostrar que s\u00ed lo estaba.<\/p>\n<p>\u201cLa principal pregunta que todos intentan plantear es cu\u00e1ntas personas mueren debido a la enfermedad, porque si no lo sabemos, los pol\u00edticos no se mueven\u201d, dice.<\/p>\n<p>La fiebre empez\u00f3 en febrero. A Pailat Ganjanarak le resultaba cada vez m\u00e1s dif\u00edcil pasar por alto la fatiga, los escalofr\u00edos y los v\u00f3mitos, de modo que fue a que le dieran un masaje, un com\u00fan curalotodo para enfermedades leves en esta parte de Tailandia. No sirvi\u00f3 de nada.<\/p>\n<p>Entonces, este infectado de 55 a\u00f1os, propietario de una peque\u00f1a tienda de comestibles junto a la carretera principal que sale de Ubon Ratchathani hacia el sur, fue a un m\u00e9dico, que le diagnostic\u00f3 un problema inflamatorio y le recet\u00f3 esteroides. Al cabo de una semana, Ganjanarak estaba m\u00e1s enfermo que nunca. Doce d\u00edas de antibi\u00f3ticos tampoco le ayudaron. No paraba de empeorar. \u201cEstaba tan enfermo, que ni siquiera pod\u00eda andar\u201d, dice.<\/p>\n<p>Su esposa lo llev\u00f3 al Hospital Sunpasitthiprasong, esperando que los m\u00e9dicos pudieran determinar cu\u00e1l era la misteriosa enfermedad que Ganjanarak padec\u00eda. Los cultivos de sangre no dieron una respuesta hasta mediados de marzo, m\u00e1s de un mes despu\u00e9s de que contrajese la enfermedad. A pesar de vivir casi toda su vida en la parte del mundo en la que la melioidosis est\u00e1 m\u00e1s extendida, el enfermo no hab\u00eda o\u00eddo hablar de ella. Y la mayor\u00eda de sus amigos, tampoco. \u201cCasi nadie me cre\u00eda, porque nunca hab\u00edan o\u00eddo hablar de ella\u201d, asegura.<\/p>\n<p>\u201cTodo el mundo conoce la leptospirosis \u2013una enfermedad bacteriana que puede causar problemas renales\u2013, la meningitis y la neumon\u00eda, pero es raro que alguien haya o\u00eddo hablar de la melioidosis\u201d, comenta Pornpan Suntornsut, miembro del departamento de investigaci\u00f3n de la melioidosis en el MORU-Sunpasitthiprasong. Calcula que solo 2% de la poblaci\u00f3n de Ubon Ratchathani sabe qu\u00e9 es. Y los m\u00e9dicos no siempre saben mucho m\u00e1s.<br \/>\nEn opini\u00f3n de Suntornsut, esto refleja la actitud oficial hacia la melioidosis. Los pacientes no saben preguntar por la melioidosis, los m\u00e9dicos no pueden dar un diagn\u00f3stico r\u00e1pido y la administraci\u00f3n p\u00fablica no tiene datos suficientes \u2013o voluntad pol\u00edtica suficiente\u2013 para hacer algo al respecto.<\/p>\n<p>Otro problema es el sistema de declaraci\u00f3n obligatoria de enfermedades en Tailandia. Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, explica Limmathurotsakul, el Gobierno quer\u00eda un m\u00e9todo para descubrir y contener los brotes de c\u00f3lera. Al principio, lo \u00fanico que hac\u00eda falta era una llamada telef\u00f3nica al Ministerio de Salud P\u00fablica para que enviaran t\u00e9cnicos a investigar.<\/p>\n<p>Sin embargo, a lo largo de los 60 a\u00f1os siguientes, se a\u00f1adieron cada vez m\u00e1s enfermedades a la lista. En la actualidad son 78 en total. Pero en la mayor\u00eda de los hospitales de Tailandia, incluidos los de 1.000 camas que pueden tratar hasta 200.000 pacientes al a\u00f1o, sigue habiendo solo una persona responsable de declarar todas estas enfermedades, seg\u00fan Limmathurotsakul.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, esto hace que el sistema sea proclive a cambios de prioridades: \u201cEste a\u00f1o, hay p\u00e1nico al dengue, de modo que el Ministerio de Sanidad dice que declaremos los casos de dengue. Lo hacemos. Necesitamos los datos para comunicarlos a la poblaci\u00f3n. Ya sea p\u00e1nico a la influenza, p\u00e1nico a la influenza aviar, a la enfermedad por el virus del \u00c9bola, al c\u00f3lera\u2026 Cualquier p\u00e1nico que haya este a\u00f1o, ellos dicen: \u2018Muy bien, este a\u00f1o la prioridad es esta\u2019\u201d.<\/p>\n<h4>Sin atenci\u00f3n<\/h4>\n<p>La melioidosis no es una enfermedad que cause grandes brotes o pandemias, y no capta titulares en los medios de comunicaci\u00f3n ni la atenci\u00f3n de la administraci\u00f3n p\u00fablica; simplemente provoca infecciones a un ritmo constante.<\/p>\n<p>Por lo general tampoco se transmite entre personas, lo que disminuye a\u00fan m\u00e1s su nivel de prioridad. Tambi\u00e9n tiende a afectar a cultivadores de arroz pobres, en zonas rurales, otro impedimento a la hora de recibir atenci\u00f3n oficial.<\/p>\n<p>Al otro lado de la frontera, en Laos y Camboya, las dificultades son similares. En el Hospital Infantil Angkor, en Siem Reap, Paul Turner ve unos 40-50 casos diagnosticados de melioidosis al a\u00f1o. Calcula que en Camboya debe haber miles de casos al a\u00f1o, pero la naturaleza end\u00e9mica de la enfermedad hace que el Gobierno no obligue a declararla.<\/p>\n<p>Al final, el resultado es que la melioidosis est\u00e1 enormemente subnotificada, tanto en el Sudeste Asi\u00e1tico como en otras partes del mundo. Los m\u00e9dicos han declarado casos en Brasil y en toda \u00c1frica, casos no correspondientes a viajeros, lo que significa que el enfermo debi\u00f3 de contagiarse en su propio patio trasero. Limmathurotsakul y David Dance, un m\u00e9dico brit\u00e1nico que trabaja con la melioidosis en Laos, sospechan que esto representa \u00fanicamente una fracci\u00f3n de la carga de morbilidad, puesto que la melioidosis se parece a muchas otras enfermedades tropicales y sigue siendo dif\u00edcil de diagnosticar. Y la carga parece destinada a aumentar debido a dos factores en concreto: el cambio clim\u00e1tico y la diabetes.<\/p>\n<p>Al otro lado del oc\u00e9ano \u00cdndico, en Sri Lanka, Enoka Corea, una m\u00e9dica especializada en enfermedades contagiosas, hizo hace una d\u00e9cada un llamamiento a sus compa\u00f1eros para que buscasen casos de melioidosis. En los primeros a\u00f1os, encontraron uno o dos casos. Ahora, el goteo se ha convertido en una corriente continua.<\/p>\n<p>\u201cDe repente descubrimos que ve\u00edamos tal vez 10 casos al a\u00f1o, luego pasamos a 23, despu\u00e9s a 65, y m\u00e1s tarde a m\u00e1s de 100. Este a\u00f1o, nos queda todav\u00eda una cuarta parte del a\u00f1o y ya tenemos casi 70 casos\u201d, puntualiza Corea. Prev\u00e9 que el n\u00famero seguir\u00e1 creciendo, debido a que el cambio clim\u00e1tico provocar\u00e1 m\u00e1s episodios meteorol\u00f3gicos extremos que aerosolizar\u00e1n m\u00e1s bacterias del suelo, adem\u00e1s de aumentar las zonas del mundo en las que<em> B. pseudomallei<\/em> puede reproducirse.<\/p>\n<p>Las consecuencias del cambio clim\u00e1tico ya empiezan a sentirse en Australia. Los modelos clim\u00e1ticos predicen que m\u00e1s partes del pa\u00eds se volver\u00e1n hospitalarias para la melioidosis. El aumento del n\u00famero de personas aquejadas de diabetes probablemente incremente a\u00fan m\u00e1s las cifras de esta enfermedad. Aunque nadie sabe exactamente por qu\u00e9, la diabetes acrecienta el riesgo de desarrollarla, y parece aumentar la probabilidad de que la persona infectada desarrolle formas m\u00e1s graves, como septicemia o neumon\u00eda, que multiplican las posibilidades de fallecer a causa de ella.<\/p>\n<p>\u201cLa diabetes y el cambio clim\u00e1tico provocar\u00e1n casi con certeza una mayor incidencia en el futuro\u201d, afirma Dance.<\/p>\n<p>Y aunque sus compa\u00f1eros predijeran un aumento en los casos de melioidosis, Limmathurotsakul ten\u00eda dificultades para convencer a su propio Gobierno de que documentase la carga de morbilidad actual. Fuese donde fuese, encontraba un tipo de resistencia distinto. En el escal\u00f3n inferior, carec\u00edan de tiempo y recursos, o tem\u00edan que sus superiores pensasen que hab\u00edan cometido un error por no haber declarado todos estos casos antes. Sin embargo, los altos directivos no quer\u00edan causar p\u00e1nico y no cre\u00edan que los datos fueran tan importantes.<\/p>\n<p>\u201cMe toc\u00f3 arreglarlo paso a paso\u201d, dice. El proceso supuso a\u00f1os de reuniones con funcionarios p\u00fablicos, desde personal de hospitales de zona hasta el Ministerio de Sanidad.<\/p>\n<p>Por otro lado, Limmathurotsakul y su equipo empezaron a reunir datos y a desarrollar modelos inform\u00e1ticos para calcular la verdadera incidencia de la enfermedad. En 2016, publicaron el primer c\u00e1lculo mundial sobre prevalencia de la melioidosis, y las cifras eran mucho m\u00e1s elevadas de lo previsto. Su trabajo mostraba que cada a\u00f1o enferman de melioidosis unas 165.000 personas, de las cuales mueren 89.000. Algo importante tambi\u00e9n es que su trabajo revel\u00f3 la existencia de puntos de infecci\u00f3n por melioidosis en el Sudeste Asi\u00e1tico, entre ellos India y Sri Lanka.<\/p>\n<p>\u201cEse art\u00edculo fue realmente el comienzo\u201d, dice Dance. \u201cIntentar que la gente adquiera conciencia de la enfermedad y del hecho de que, si las predicciones de ese modelo son correctas, es una asesina mucho mayor para los humanos que algunas otras enfermedades mucho m\u00e1s conocidas\u201d.<\/p>\n<h4>Cambios<\/h4>\n<p>Unido a los a\u00f1os de incansable trabajo de base de Limmathurotsakul para convencer a las autoridades p\u00fablicas de que deb\u00edan mejorar la declaraci\u00f3n de casos, este informe de gran repercusi\u00f3n ha provocado cambios en la actitud oficial hacia la melioidosis. Solo en la provincia de Ubon Ratchathani, los c\u00e1lculos de incidencia de la melioidosis aumentaron de 4,4 casos cada 100.000 habitantes a comienzos de la d\u00e9cada de 1990 a 21 casos cada 100.000 habitantes en 2016, gracias a la mejora de la declaraci\u00f3n de casos. A medida que los hospitales van declarando m\u00e1s casos, Limmathurotsakul espera que otros centros tambi\u00e9n comiencen a hacerlo. Conf\u00eda en que los datos servir\u00e1n adem\u00e1s para impulsar nuevos estudios.<\/p>\n<p>Para frenar la melioidosis har\u00e1 falta algo m\u00e1s que datos. Mientras que otros tienen los ojos puestos en el desarrollo a largo plazo de una vacuna o en la construcci\u00f3n de nuevas instalaciones sanitarias, Limmathurotsakul afirma que se necesitan iniciativas menos ostentosas, como proporcionar agua potable. En Ubon Ratchathani, Pornpan Suntornsut y su equipo est\u00e1n probando el que posiblemente sea el m\u00e9todo m\u00e1s sencillo de todos.<br \/>\nEn toda esta regi\u00f3n de f\u00e9rtiles campos de arroz, los campesinos se inclinan para atender sus cosechas, con las piernas metidas hasta la mitad de la pantorrilla en agua embarrada. La mayor\u00eda de ellos trabajan descalzos.<\/p>\n<p>Pasar largas horas de trabajo descalzos en la tierra es una de las principales v\u00edas de transmisi\u00f3n de la melioidosis. Pero el brutal calor hace que resulte dif\u00edcil vender las botas de goma protectoras. Teniendo en cuenta los pocos casos oficiales de melioidosis que hay, a la mayor\u00eda no le parec\u00eda que valiese la pena la molestia de trabajar con botas, explica Suntornsut. Pero ahora que la enfermedad empieza a ser reconocida, est\u00e1n aqu\u00ed para proporcionar informaci\u00f3n y hablar sobre la importancia de llevar botas y de hervir el agua para matar las bacterias. Aunque todav\u00eda es demasiado pronto para disponer de datos concluyentes, Suntornsut cree que los esfuerzos del equipo est\u00e1n dando fruto.<\/p>\n<p>Puede que Limmathurotsakul haya cambiado la actitud de las autoridades hacia la declaraci\u00f3n obligatoria de la enfermedad, pero la batalla dista mucho de estar ganada. Sentado en su despacho, en Ubon Ratchathani, hace una pausa tras casi dos horas de intensa charla y se reclina hacia atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201cHay que seguir insistiendo\u201d, dice. \u201cPorque si no lo haces y desapareces, nadie m\u00e1s insistir\u00e1. No puedes esperar que otro haga el trabajo por ti\u201d.<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"http:\/\/www.reporteepidemiologico.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">REC<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prasart Songsorn se levantaba cada ma\u00f1ana antes del amanecer para dirigirse a los campos antes de que el sol tropical y la opresiva humedad le impidiesen trabajar. 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